Monthly Archives: Απρίλιος 2012

José María Heredia entre Neoclasicismo y Romanticismo

Image

La poesía de José María Heredia se debate entre el neoclasicismo y las tendencias románticas (Bellini,p.211). Heredia, de muy joven adquirió una amplia formación humanística. Leyó a Homero, a la obra de escritores neoclásicos españoles y tradujo conocidos poetas latinos. Así se formó la sólida base neoclásica e ilustrada que se destaca en su obra. Luego siguió con traducciones e imitaciones de románticos franceses, ingleses e italianos que le proporcionaron la formación literaria romántica que se percibe también en su obra (Chang-Rodríguez,p.111). Según unos estudiosos, el escritor muestra rasgos románticos en sus textos pronto absorbidos por un retroceso hacia un estilo neoclásico. Según otros,  muestra un estilo neoclásico dirigido por un avance progresivo hacia un romanticismo concentrado y sintético. La filiación artística de los poemas de Heredia resulta problemática, en parte debido a que fueron escritos en una etapa de transición política y artística en el continente americano[1]. Neoclásico o Romántico, la polémica sigue sostenida entre los estudiosos del autor. De todas formas podemos decir que se produjo en él una fusión entre los ideales neoclásicos de la Ilustración y los ideales de un romanticismo apasionado, inflamado de sentimientos de libertad (Bellini,p.212).

En su poema “En el Teocalli de Cholula” se perciben elementos neoclásicos a la vez que románticos. Por un lado, el paisaje de belleza y sublimidad que construye, la topografía de las cimas nevadas de los volcanes que dominan la región, la brillante enumeración botánica de las especies vegetales del nuevo mundo, se expresan de acuerdo con las normas neoclásicas: equilibrio entre sentimiento y razón, contemplación serena de la naturaleza y alabanza del campo (Ayuso,pp.260-261).

“¡Cuánto es bella la tierra que habitaban, /los aztecas valientes! En su seno /en una estrecha zona concentrados, /con asombro se ven todos los climas /que hay desde el Polo al Ecuador. Sus llanos /cubren a par de las doradas mieses /las cañas deliciosas. El naranjo /y la piña y el plátano sonante, /hijos del suelo equinoccial, se mezclan /a la frondosa vid, al pino agreste, /y de Minerva el árbol majestoso.”/ […] / […]/Nieve eternal corona las cabezas /de Iztaccihual purísimo, Orizaba /y Popocatepetl, sin que el invierno, ….. […] / […]/

Hallábame sentado en la famosa /cholulteca pirámide. Tendido /el llano inmenso que ante mí yacía, /los ojos a espaciarse convidaba. /

Por otro lado, la atención que presta el autor al paisaje es claramente romántica. La fascinación por la noche, el gusto morboso por las tumbas, el sentimiento crepuscular de la existencia (Oviedo,p.364). El poeta elige una hora de gran recogimiento, el oscurecer, para dar rienda suelta a sus meditaciones. La noche no es un fenómeno natural, se carga de misteriosas sugestiones, apropiadas a la actitud romántica (Bellini,p.212).

“¡Crepúsculo feliz! Hora más bella /que la alma noche o el brillante día, /¡Cuánto es dulce tu paz al alma mía!”/

Romántica es también la sugestión de las ruinas aztecas. El clima tenebroso de la invocación al Anáhuac, donde la conciencia del carácter pasajero de todo lo humano asume una nota de grandiosa tragedia, califica íntimamente el romanticismo de Heredia. Por encima de este panorama doloroso se elevan también los acentos del patriota que preanuncia un futuro de libertad para Cuba (Bellini,pp.213-214).

“En tal contemplación embebecido /sorprendióme el sopor. Un largo sueño /de glorias engolfadas y perdidas /en la profunda noche de los tiempos, /descendió sobre mí. La agreste pompa /de los reyes aztecas desplegóse /a mis ojos atónitos. Veía /entre la muchedumbre silenciosa /de emplumados caudillos levantarse /el déspota salvaje en rico trono,/ de oro, perlas y plumas recamado; /y al son de caracoles belicosos/ ir lentamente caminando al templo /la vasta procesión, do la aguardaban /sacerdotes horribles, salpicados /con sangre humana rostros y vestidos.”/

La composición fija en su tema la meditación en torno a los monumentos y a las ruinas, aunque desde un punto de vista historiográfico y arqueológico, el necesario rescate del pasado prehispánico estaba en una fase de embrión[2]. El paisaje con ruinas se convierte en el pretexto y el fondo de un extraordinario desfile de personajes: reyes, sacerdotes, víctimas, el pueblo esclavo. El recuerdo histórico de los aztecas por un lado denuncia la superstición y la crueldad de los indígenas y por otro lado los magnifica como símbolo de libertad y de lucha contra España[3]. Se asemeja así la silva a la poesía patriótica, la cual en forma de odas e himnos heroicos relata los hechos de guerra de independencia y adquiere una orientación reflexiva o filosófica de intención pedagógica según los cánones neoclásicos (Ayuso,pp.260-261).

Al final del poema la invocación “Muda y desierta / ahora te ves, pirámide”,unida a la reflexión moralizadora del explicit del Teocalli que la tiene aún ligada, en ciertos aspectos, a los cánones neoclásicos, deposita en el templo de Cholula todo su peso simbólico. La historia de un lugar no termina con su abandono o con su destrucción. Allí se conservan, con su tristeza y desolación, los restos y residuos materiales que se convierten en elementos portantes de la Historia misma y, a su vez, en puntos de referencia, para la posteridad, de una renovada memoria cultural cuyo memento final es el lema: “sé lección saludable; […] / […] / sé ejemplo ignominioso / de la demencia y del furor humano”[4]. El contraste entre el fausto del sueño y las ruinas abandonadas, revela a Heredia la locura del hombre, en su lucha por la gloria[5].

Como hemos comprobado, en el poema hay elementos neoclásicos y románticos. En general, la obra de Heredia, no solo tiene interés por su significado patriótico, por cuanto exaltaba la independencia nacional, sino también por sus análisis históricos y sus cualidades literarias, destacando entre ellas la identificación espiritual con las manifestaciones de la naturaleza, tan típica del romanticismo[6].


[1] Reseña de “Melancolía en la poesía de José María Heredia” de Tilmann Altenberg por Eliff Lara Astorga http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/602/60252120.pdf

[2] Estética romántica de la arquoelogía: la poética de las ruinas en José María Heredia por Antonella Cancellier http://www.obta.uw.edu.pl/~lukasz/lit_hispano_IIrok/romanticos/ALE_18_06.pdf

[3] Ibídem

[4] Ibídem

[6] José María Heredia: Perfección formal y exaltación del colonialismo por Arturo Delgado Cabrera http://revistas.um.es/analesff/article/download/95671/91971

BIBLIOGRAFÍA

Ayuso de Vicente,M.V., García Gallarín,C., y Solano Santos,S. Diccionario de términos literarios. Ed. AKAL, Madrid, 1997.

Bellini, G. Nueva Historia de la Literatura Hispanoamericana. Ed. Castalia S.A., Madrid, 1997.

Chang-Rodríguez R., Filer Malva F.Voces de Hispanoamérica. Boston: Heinle, 2004.

Oviedo, J.M. Historia de la literatura hispanoamericana 1- De los Orígenes a la Emancipación. Ed. Alianza,Madrid, 1995.

Advertisements

Σχολιάστε

Filed under LITERATURA HISPANOAMERICANA

Martín Fierro, un poema gauchesco

Image

Desde su niñez José Hernández estuvo en contacto directo con el mundo campesino de la provincia de Buenos Aires. Era una realidad que llevaba en la memoria y en las venas, y con la cual le resultó fácil identificarse. La política lo reclamó desde temprano, así como el periodismo, la vida militar, las pugnas partidarias y la función pública. Tras el agitado período de guerras cíviles que siguió la caída de Rosas, defiendía los derechos de los estancieros y campesinos de provincia contra los intereses ganaderos de la capital (Oviedo,p.56).

Era testigo de que los políticos liberales en posiciones de poder habían convertido al gaucho en el gran obstáculo en la lucha por el progreso. Después de haber participado en el bando patriota en las luchas por la emancipación, el gaucho había llegado a ser el símbolo de los males que arrastraba al país y la víctima de una serie de abusos e injusticias. Había pasado a la categoría de asocial y marginal: delincuente, vago, desertor, alguien prescindible. (Oviedo,p.57).

Es entonces cuando  aparece “Martín Fierro”, el poema que Hernández escribe en defensa de los gauchos, de sus valores humanos y sociales, de su derecho a ser como son. En el prólogo a su primera edición (1872) indica expresamente su interés por ofrecer “un tipo que personificara el carácter de nuestros gauchos, concentrando el modo de ser, de sentir, de pensar y de expresarse que le es peculiar, dotándolo de todos los juegos de su imaginación llena de imágenes y de colorido, con todos los arranques de su altivez, inmoderados hasta el crimen, y con todos los impulsos y arrebatos, hijos de una naturaleza que la educación no ha pulido y suavizado” (Rama,p.9). Estas palabras de Hernández sintetizan perfectamente lo que puede ser la literatura gauchesca. La imagen que nos ofrece la obra es bastante dura, y destaca su enérgica protesta ante el mundo injusto que margina al gaucho. Es la imagen del hombre fuerte y duro, de gran riqueza espiritual, que se rebela ante las injusticias sociales y la opresión política (Ayuso,p.164).

El “Martín Fierro” tiene dos partes. El primer poema titulado “El gaucho Martín Fierro”, conocido como “La ida”, apareció a fines de 1872. Se divide en 13 cantos y contiene 2316 versos. El segundo, titulado “La vuelta de Martín Fierro” fue publicado a principios de 1879. Se divide en 33 cantos y contiene 4894 versos.

El poema es la autobiografía de Fierro: su canto es su cuento. Aquí está el argumento de “La ida”. La estrofa inicial, que alaba las virtudes de ese canto y presenta al héroe, es memorable en su inigualable sencillez: Aquí me pongo a cantar / al compás de la vigüela, / que el hombre que lo desvela / una pena estrordinaria, / como la ave solitaria, / con el cantar se consuela”. Esta autobiografía es una sucesión de males y desventuras que sobrevienen tras una evocación de su idílica vida antes: “Yo he conocido esta tierra / en que el paisano vivía / y su ranchito tenía / y sus hijos y mujer… / Era una delicia el ver / cómo pasaba sus días”. Lo vemos sufriendo contra su voluntad la vida de soldado: “Ay comienzan sus desgracias, / ay principia el pericón; / porque ya no hay salvación, / y que usté quiera o no quiera, / lo mandan a la frontera / o lo echan a un batallón”. Lo vemos desertar y decidir convertirse en gaucho matrero. “Volvía al cabo de tres años / de tanto sufrir al ñudo. / Resertor, pobre y desnudo, / a procurar suerte nueva; / y lo mesmo que el peludo / enderesé pa mi cueva”. La historia que presenta el relato es trágica: la de un hombre básicamente bueno y honrado al que la mala fortuna y las instituciones sociales (la ley, el ejército) convierten en un verdadero paría (Oviedo,pp.57-59). “Yo he sido manso primero y seré gaucho matrero..”.

Hernández hizo surgir la voz del gaucho cantor. Escribió en modo de improvisación (…las coplas me van brotando / como agua de manantial ) pero usó conscientes procedimientos artísticos. El dialecto gauchesco de la obra no es mera transcripción sino una recreación de la lengua tal como la hablaban los gauchos. Los refranes (…si uno anda hinchando el lomo ya se le apean como plomo…), las metáforas (….como esas aves tan bellas que saltan de rama en rama, yo hago en el trébol mi cama y me cubren las estrellas), las peculiaridades lingüísticas ( china, yerras, pialador, chancleta, mamajuana, etc), y la sabiduría y el humor populares contenidos en sus versos han entrado en formar parte viva de la lengua culta e inculta de los argentinos (Chang-Rodríguez,p.176).

Además, hay una defensa de la vida rural de la Pampa (…para mí la tierra es chica y pudiera ser mayor…),(.…Yo he conocido esta tierra en que el paisano vivía…)  y una búsqueda de un orden más justo (¡Quién aguanta aquel infirno! Si eso es servir al Gobierno, a mí no me gusta el cómo). José Hernández contrapone el mundo injusto y violento, en el que participa el gaucho, a otra visión más pacífica y justa de la vida (Ricuerdo ¡qué maravilla! /Cómo andaba la gauchada, /siempre alegre y bien montada/ y dispuesta pa el trabajo…),
( Entonces…cuando el lucero/ brillaba en el cielo santo/ y los gallos con su canto/ nos decían que el día llegaba, /a la cocina rumbiaba /el gaucho…que era un encanto).

En resumidas cuentas, “Martín Fierro” no es un mero poema gauchesco sino la culminación de la literatura gauchesca. José Hernández salva para la posteridad la figura del gaucho en vías de desaparecer. Transforma al humilde habitante de la pampa en arquetipo, en símbolo de la nacionalidad argentina (Chang-Rodríguez,p.176).

BIBLIOGRAFÍA

Ayuso de Vicente,M.V., García Gallarín,C., y Solano Santos,S. Diccionario de términos literarios. Ed. AKAL, Madrid, 1997.

Bellini, G. Nueva Historia de la Literatura Hispanoamericana. Ed. Castalia S.A., Madrid, 1997.

Chang-Rodríguez R., Filer Malva F.Voces de Hispanoamérica. Boston: Heinle, 2004.

Crida, Carlos. Λογοτεχνία Λατινικής Αμερικής Ι. Guía didáctica. Πάτρα: ΕΑΠ, 2002 (GD41).

Oviedo, J.M. Historia de la literatura hispanoamericana 1- De los Orígenes a la Emancipación. Ed. Alianza, Madrid, 1995.

Σχολιάστε

Filed under LITERATURA HISPANOAMERICANA

Clorinda Matto de Turner y la narrativa indianista

¿ Por qué la narrativa indianista de Clorinda de Turner se inscribe en el Realismo?

Grimanesa Martina Matto Usandivaras fue el nombre inicial de Clorinda Matto de Turner, y nació el 11 de noviembre de 1852, en Paullu en la provincia de Calca, Cusco. Luego de pasar su infancia junto a sus padres, Clorinda hizo su educación formal en el Cusco, en el Colegio Nacional de Educandas, donde empezó a escribir obras de teatro. Además, dirigió un periódico estudiantil. Tuvo que abandonar la escuela a causa de la muerte de su madre para dedicarse a cuidar a sus hermanos, a su padre y al manejo de la casa. El 27 de julio de 1871 se casó con don José Turner, médico y empresario inglés, y con él se fue a vivir a Tinta, la tierra del legendario Túpac Amaru II[1].

Allí la escritora peruana se inició en el mundo de las letras con poemas y “tradiciones”. Estos primeros escritos, recogidos en publicaciones periódicas cuzqueñas, ya asoman los temas que se convertirán en constantes de su obra: el destino de la población indígena y el papel de la mujer en el hogar y la sociedad. Clorinda Matto de Turner recopiló muchos de sus artículos periodísticos y conferencias en diferentes colecciones como la que se llama “Hojas Sueltas” en 1886. La lectura de estos trabajos hace evidente que la escritora había reflexionado mucho sobre cómo lograr la integración del indígena a la sociedad peruana. Para esto creía necesario conocer la lengua y la cultura del amerindio como vía de penetración en su mundo. Proponía mirar con luz nueva al amerindio, destacar aspectos positivos de su personalidad y cultura y colocar su problemática dentro de un contexto social más amplio. Otra reflexión suya fue cómo mejorar la situación de la mujer. Veía el matrimonio como una institución idónea y la maternidad como la culminación de un deber sagrado. La mujer debía instruirse para ser mejor  esposa y madre, para serle útil a la sociedad. Se opuso a que las mujeres fueran apreciadas únicamente por la apariencia o por los bienes que aportarían al matrimonio (Chang-Rodríguez,p.188).

En el proemio de su novela cumbre “Aves sin nido” la autora, glosando a Stendhal, señala que “si la historia es el espejo donde las generaciones por venir han de contemplar la imagen de las generaciones que fueron; la novela tiene que ser la fotografía que estereotipe los vicios y las virtudes de un pueblo” (Turner,p.3). Así se hace evidente que la autora insiste en la calidad realista de su proyecto: su obra es copia directa de lo observado, un conjunto de “cuadros del natural” según su proemio (Oviedo,p.195).

En el artículo “Para ellas” la autora presenta un tema social muy controvertido para la época: la educación de la mujer. Sostiene que la hermosura no consiste en el garbo sino en el genio y el espíritu ilustrado. La belleza externa es algo efímero y vanidoso pero la belleza intelectual es algo perpetual y precioso. Su prosa es sencilla y fácil de entender, no es necesario leer entre líneas para captar la esencia de sus palabras: “Mujeres, ilustraos, aspirad a la gloria cuyo resplandor es tan vívido que puede iluminar siglos, generaciones y mundos, sin aquel brillo efímero del oro”. Además, para apoyar su punto de vista, la autora cita a Stendhal y Rousseau, autores franceses que han influido su pensamiento y plantean sus preocupaciones sobre el determinismo social y genético de la mujer.

En el otro artículo, “Malccoy”, la autora describe una fiesta tradicional indígena. Su descripción es un reflejo objetivo de la realidad por observación directa, como ella misma dice: “Su historia no es un secreto, y a narrarla voy, ofreciéndola como el fruto de nuestras observaciones”. Aunque al principio se distancia de lo relatado, al final de la historia vemos que no tiene reparos en revelar que fue la madrina de las bodas de la pareja india: “Tres meses después, tuvimos, muy cordial, el gusto de servir de madrina de las bodas de Pituca y Pedro,…”. Las descripciones de ambientes y personajes son minuciosas y exactas: “Los maizales verde esmeralda se tornaron amarillos como el oro. El balido de las ovejas y el bufar de los bueyes, los nidos de palomitas, cenizas multiplicadas en las ramas de los algarrobos, las retamas y manzanos, anuncian en aquellos campos que ha llegado la estación del otoño: los tendales se preparan para la cosecha, el agricultor suspira con inquietud codiciosa y las indiecitas casaderas comienzan a componer las cantatas del yaravy con el cual han de celebrar malccoy”. Adapta el lenguaje a las personas que hablan, de ahí que haya usado muchas palabras quechua: malccoy, aillo, mateccllos, lliclla, etc. Sentía mucho afecto y admiración por los indios siervos cuya lengua aprendió y cuyas tradiciones absorbió (Oviedo,p.192).

Hemos visto pues que como retratista de ambientes y costumbres Clorinda Matto de Turner es básicamente una realista, por los temas sociales que abarca su obra, por la representación exacta de la realidad mediante una observación minuciosa, precisa y objetiva, y por la intención de plasmarla en su obra de la manera más fiel y exacta posible.

 

BIBLIOGRAFÍA

Chang-Rodríguez R., Filer Malva F.Voces de Hispanoamérica. Boston: Heinle, 2004.

Oviedo, J.M. Historia de la literatura hispanoamericana 1- De los Orígenes a la Emancipación. Ed. Alianza, Madrid, 1995.

 

 

Σχολιάστε

Filed under LITERATURA HISPANOAMERICANA

Sub Terra de Baldomero Lillo

Baldomero Lillo es uno de los verdaderos maestros del cuento realista-naturalista chileno, ya a comienzos del siglo XX. Pertenece a la llamada “generación del 1900” que introduce en Chile los temas sociales en la narrativa. Hijo de mineros, absorbe desde la cuna el ambiente que será el escenario central de su obra. Trabaja muy joven en el oficio de su padre. Así vive y conoce de cerca el duro drama cotidiano del minero, condenado a un sórdido trabajo que le permite sobrevivir mientras lentamente lo mata (Oviedo,pp.154-155).

Siguiendo a los naturalistas franceses (Emile Zola fue quien ejerció más influencia sobre Lillo) da a conocer los problemas sociales de un determinado sector y describe detalladamente el arduo y peligroso trabajo en las minas (Chang-Rodríguez,p.258). La mayor parte de los cuentos que publicó en periódicos y revistas se reunieron en dos libros: “Sub terra” (Santiago, 1904) y “Sub sole” (Santiago, 1907). El primero trata del trabajo infrahumano y subterráneo de los mineros y el segundo oscila entre parábolas y relatos de ambiente campesino o marino (Oviedo,p.154). Lillo nos dice una simple verdad no dicha antes: el mundo de las minas es un infierno intolerable, un escándalo moral que todos aceptan. Mediante un lenguaje vigoroso, desgarrado y pasional da al tema minero una dignidad y una fuerza indudables (Oviedo,pp.155-156).

De los trece cuentos de “Sub terra”, “El chiflón de diablo” produce un impacto tremendo al lector. En su deseo de criticar las injusticias sociales, el autor agrupa a los personajes en dos categorías: explotadores y explotados, ofreciendo una visión rígida de los hechos narrados (Chang-Rodríguez,p.259). Las palabras de María de los Ángeles, madre y esposa de mineros muertos, lo designan claro: “¡Cuántas veces en esos instantes de recogimiento había pensado, sin acertar a explicárselo, en el porqué de aquellas odiosas desigualdades humanas que condenaban a los pobres, al mayor número, a  sudar sangre para sostener el fausto de la inútil existencia de unos pocos! ¡Y si tan sólo se pudiera vivir sin aquella perpetua zozobra por la suerte de los seres queridos, cuyas vidas eran el precio, tantas veces pagado, del pan de cada día!”. El fatalismo que acosa a estos personajes acaba destruyéndolos, ya que ellos no consiguen salir de esa situación, rompiendo todos aquellos moldes injustos que los oprimen. “….estaban resueltos a seguir su destino. No había medio de evadirse. Entre morir de hambre o aplastado por un derrumbe, era preferible lo último; tenía la ventaja de la rapidez”, y “ Fatalista, como todos sus camaradas, creía que era inútil tratar de substraerse al destino que cada cual tenía de antemano asignado”. De estas palabras podemos entender que el determinismo social, físico y biológico no da a los personajes ni la oportunidad ni el beneficio de la duda. Se sienten atrapados por el medio, la naturaleza y su propia constitución genética. Hasta la naturaleza preanuncia la muerte: “Bandadas de aves cruzaban, allá lejos, el sereno azul, y un gallo de plumas tornasoladas, desde lo alto de un montículo de arena, lanzaba un alerta estridente cada vez que la sombra de un pájaro deslizábase junto a él”. El escritor observa minuciosamente y luego describe, con la imparcialidad del científico, los diversos comportamientos humanos: los inválidos que toman el sol que la mina les había privado, las mujeres que preparan la merienda para los mineros, el harapiento rebaño que precipita hacia la mina después del aullido de la campana de alarma, “la masa humana, apretada y compacta”, que “palpitaba y gemía como una res desangrada y moribunda”. El clímax del cuento llega con el suicidio final de la madre, narrado de manera gráfica y chocante. Reducida y empequeñecida por una sociedad injusta, se tira en el mismo pozo que había quitado la vida a su último hijo. Su muerte simboliza un sacrificio cruento, una ofrenda más al monstruo de la tierra “ahito” ya “de sangre en el fondo de su cubil”.

Sin embargo, el escritor chileno logró captar el dolor y el estado indefenso de sus protagonistas. Su sensibilidad para recrear de manera realista, adaptando los recursos técnicos y postulados teóricos del naturalismo, el drama colectivo de estos seres atrapados por la mina y el injusto sistema laboral, le ganó a Lillo un sitio permanente dentro de la narrativa hispanoamericana (Chang-Rodríguez,p.258).

BIBLIOGRAFÍA

Ayuso de Vicente,M.V., García Gallarín,C., y Solano Santos,S. Diccionario de términos literarios. Ed. AKAL, Madrid, 1997.

Bellini, G. Nueva Historia de la Literatura Hispanoamericana. Ed. Castalia S.A., Madrid, 1997.

Carmelo,V., Valdivieso, y T.L., Friedman, E.H. Aproximaciones al estudio de la literatura hispánica. Ed. McGraw-Hill, Inc. USA, 1994

Chang-Rodríguez R., Filer Malva F.Voces de Hispanoamérica. Boston: Heinle, 2004.

Crida, Carlos. Λογοτεχνία Λατινικής Αμερικής Ι. Guía didáctica. Πάτρα: ΕΑΠ, 2002 (GD41).

Crida, C., Rodríguez, R., Vargas, A. Πολιτισμός της λατινικής Αμερικής, Guía Didáctica. Πάτρα: ΕΑΠ, 2002 (GD31)

Domínguez Caparrós,J. Diccionario de métrica española. Ed. Alianza, Madrid, 1999

Franco, Jean. Historia de la literatura hispanoamericana. A partir de la independencia. Editorial Ariel, Barcelona, 1999 (13ª edición)

Garganigo John F. Huellas de las literaturas hispanoamericanas .Upper Saddle River, New Jersey : Ed. Prentice Hall, 1997.

Malamud, Carlos. Historia de América (Temas didácticos). Madrid: Editorial Universitas, 2001.

Matto de Turner, Clorinda. Aves sin nido. Biblioteca Ayacucho. Publicación digital.

Oviedo, J.M. Historia de la literatura hispanoamericana 1- De los Orígenes a la Emancipación. Ed. Alianza, Madrid, 1995.

Rama,A., Rivera,J. Poesía Gauchesca. Biblioteca Ayacucho. Publicación digital.

Σχολιάστε

Filed under LITERATURA HISPANOAMERICANA

El Periquillo Sarniento de José Joaquín Fernández de Lizardi

Image

José Joaquín Fernández de Lizardi es un escritor mexicano con extensa bibliografía. Fue hombre autodídacta dedicado al periodismo, la poesía, el drama y conocido como el que escribió la primera novela hispanoamericana. Es una obra de índole picaresca, como lo indica su título: Prospecto de la vida y aventuras de Periquillo Sarniento (Garganigo,p.166). Sus primeros tres tomos aparecieron en 1816 mientras que el cuarto fue censurado y se publicó en 1830 después de la muerte del autor[1].

Lizardi se orientó hacia la novela, aunque la prensa fue su medio de expresión predilecto, como una forma de criticar al gobierno sin incurrir en las iras de la censura, ya que fue encarcelado por exponer abiertamente sus opiniones en su periódico “El Pensador Mexicano (Franco,p.40). El protagonista relata su vida al servicio de varios amos, de los cuales juzga los modales y los retrata con realismo, mientras sus andanzas lo llevan a diferentes ciudades de México, de las Filipinas, a una isla fantástica (Chang-Rodríguez,p.87). De este modo Lizardi aprovecha la estructura de la novela picaresca (narración autobiográfica, composición episódica, mezcla de incidentes infortunados y cómicos) para ridiculizar los vicios de la sociedad mexicana y censurar varias instituciones (Garganigo,p.166). Lizardi sitúa su héroe dentro del marco de las instituciones coloniales, la iglesia, los monasterios, los tribunales de justicia, el ejército, la universidad, con el propósito de criticarlas y tratar de mejorarlas o cambiarlas sin dejar de ser un testigo comprensivo ya que él mismo era fruto de ésa sociedad (Oviedo,p.342).

Cabe mencionar que el nombre Periquillo tiene un valor simbólico más hondo que el de ser el apodo picaresco del protagonista Pedro Sarmiento. El Periquillo alude a perico, especie de loro o papagayo conocido por su habilidad para imitar el lenguaje humano y es un claro símbolo del espíritu de imitación que era la debilidad principal de una sociedad colonizada (Franco,p.40). El protagonista tiene la misma virtud imitativa del papagayo y la tendencia a remedar, simular y engañar, asumiendo actitudes que son meros reflejos de las personas que lo rodean. “Yo era un pícaro, y ya se ha dicho lo fácil que es que los pícaros engañen a los hombres de bien, y más si los cogen desprevenidos”.(Lizardi,p.86). Puede pasar por una de estas personas y  se adapta a las circunstancias que se le presenten (Oviedo,p.343-344).

No es este el Periquillo que cantando / o haciendo no sé qué se llevó el vientο / Este Perico sin cantar, va dando / A muchos mil lecciones de escarmiento./ Su fin es deleitar aprovechando / a quien su vida quiera leer atento./ Tal el carácter es de mi Perico./ Escucha pues, lector que ya abre el pico”/ (Lizardi, T1,p.19). El mismo Lizardi nos dice que la novela está escrita como “una misclánea divertida, crítica y moral (Oviedo,p.343). Nos ofrece un cuadro extremadamente vivido de todos los aspectos de la sociedad colonial que están igualmente corrompidos. Ataca a hospitales, médicos  y farmacéuticos ignorantes y charlatanes.  “Por un yerro de cuenta me pusieron a mí en la sala de medicina, debiéndome haber zampado en la de cirugía, y esta casualidad me hizo advertir los abusos que voy contando. Sin duda en mi cama, que era la 60, había muerto el día antes algún pobre de fiebre, y el médico, sin verme ni examinarme, sólo vio el recetario y el número de la cama, y creyendo que yo era el febricitante dijo: número 60, cáusticos y líquidos. ¡Cáusticos y líquidos!, exclamé yo. Por María Santísima que no me martiricen ni me lastimen más de lo que estoy. Ya que ayer no me mató el payo a palos, no quieran ustedes, señores, matarme hoy de hambre ni a quemadas”.(Lizardi,T2,CIV,p.42).

Ataca al boticario que está de acuerdo con el médico para engañar a los pacientes y suministrar medicamentos que se aguan o se administran de un modo inadecuado.“Esto es, mi maestro don Nicolás enviaba cuantos enfermos podía al doctor Purgante y éste dirigía a todos sus enfermos a nuestra botica. El primero decía que no había mejor médico que el dicho viejo, y el segundo decía que no había mejor botica que la nuestra, y así unos y otros hacíamos muy bien nuestro negocio. La lástima es que este caso no sea fingido sino que tenga un sin fin de originales”(Lizardi,T2,CXI,p.127).

Acusa al sacristán que roba a los muertos.“El primero fue el de quedarse con un tanto a proporción de lo que colectaba para misas, y el segundo a despojar a los muertos y muertas que no iban de mal pelaje a la hoya….. Levantada la tapa, sacamos fuera el cadáver y lo paramos, arrimándose mi compañero con él al altar inmediato, teniéndolo de las espaldas sobre su pecho con mil trabajos, porque no podía ser de otro modo el despojo….En esta disposición acudí yo a las manos, que para mí era lo más interesante….Saqué la derecha y vi que tenía en efecto un muy regular cintillo, el que me costó muchas gotas de sudor para sacarlo….”.(Lizardi,T3,CVIII ,p.78-79).

Ataca a los mendigos que se aprovechan de la obligación que tienen los católicos de dar lismona y aprenden de engañar y fingirse de enfermos y lisiados en su escuela de mendigos (Franco,p.42).Era cosa célebre oír contar a aquellos tunantes los arbitrios de que se valían para sacar los medios de las faltriqueras más estreñidas. Unos decían que se fingían ciegos, otros insultados, otros asimplados, otros leprosos y todos muertos de hambre” (Lizardi,T3,CVIII,p84).

Lizardi no pierde tiempo para sacar de cada aventura de Periquillo una lección que ofrece largas digresiones moralizadoras. Haciendo alarde de su erudición, cita con frecuencia diversas fuentes para apoyar su punto de vista (Chang-Rodríguez,p.87).“El célebre padre Murillo en su catecismo, citando a Plinio y Estrabón, dice que el Bucéfalo o caballo de Alejandro cuando estaba en pelo se dejaba manosear y tratar de cualquiera; pero en cuanto lo ensillaban y enjaezaban ricamente, se volvía indomable, y no se sujetaba sino al joven Macedón. El dicho padre hace sobre este cuentecillo una reflexión muy oportuna que la he de poner al pie de la letra. Hay algunos (dice) que son tratables cuando están en pelo, pero viéndose adornados con una garnacha, una borla, una dignidad, y aun iba a decir, con una mortaja de religioso, no hay quien se averigüe con ellos” (Lizardi,T2,CI,p.12).

Al final de la obra, Lizardi, al redimir su anti-héroe, muestra su fe en la humanidad, en la razón y en el propio futuro de México, actitud optimista típica del iluminismo (Carmelo,p.24). Lizardi cree en la perfectabilidad del hombre y como excelente observador y agudo crítico de la sociedad trata de reformar con sus ideas progresistas basadas en la Ilustración francesa y en particular en la obra de Rousseau (Garganigo,p.166).

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Ayuso de Vicente,M.V., García Gallarín,C., y Solano Santos,S. Diccionario de términos literarios. Ed. AKAL, Madrid, 1997.

Barroso, A., et al.  Introduccion a la literatura a traves de los textos, TOMO I, ed. Istmo S.A., 1996.

Bellini, G. Nueva Historia de la Literatura Hispanoamericana. Ed. Castalia S.A., Madrid, 1997.

Bolívar Simón. Doctrina del Libertador. Fundación Biblioteca Ayacucho, 1976

(Publicación Digital) http://www.bibliotecayacucho.gob.ve/fba/index.php?id=97&backPID=96&swords=simon%20bolivar&tt_products=1

Carmelo,V., Valdivieso, y T.L., Friedman, E.H. Aproximaciones al estudio de la literatura hispánica. Ed. McGraw-Hill, Inc. USA, 1994

Chang-Rodríguez R., Filer Malva F.Voces de Hispanoamérica. Boston: Heinle, 2004.

Crida, Carlos. Λογοτεχνία Λατινικής Αμερικής Ι. Guía didáctica. Πάτρα: ΕΑΠ, 2002 (GD41).

Crida, C., Rodríguez, R., Vargas, A. Πολιτισμός της λατινικής Αμερικής, Guía Didáctica. Πάτρα: ΕΑΠ, 2002 (GD31)

Domínguez Caparrós,J. Diccionario de métrica española. Ed. Alianza, Madrid, 1999

Franco, Jean. Historia de la literatura hispanoamericana. A partir de la independencia. Editorial Ariel, Barcelona, 1999 (13ª edición)

Garganigo John F. Huellas de las literaturas hispanoamericanas .Upper Saddle River, New Jersey : Ed. Prentice Hall, 1997.

Lizardi, José Joaquín Fernández. El Periquillo Sarniento.(Publicación Digital)

Tomo I            http://biblioteca.uthh.edu.mx/libro/literatura/PeriquilloI.pdf

Tomo II           http://biblioteca.uthh.edu.mx/libro/literatura/PeriquilloII.pdf

Tomo III          http://biblioteca.uthh.edu.mx/libro/literatura/PeriquilloIII.pdf

Tomo IV         http://biblioteca.uthh.edu.mx/libro/literatura/PeriquilloIV.pdf

Malamud, Carlos. Historia de América (Temas didácticos). Madrid: Editorial Universitas, 2001.

Oviedo, J.M. Historia de la literatura hispanoamericana 1- De los Orígenes a la Emancipación. Ed. Alianza,Madrid, 1995.

Σχολιάστε

Filed under LITERATURA HISPANOAMERICANA