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La poesía satírica de Juan del Valle y Caviedes

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Juan del Valle y Caviedes puede ser considerado el mayor poeta peruano del siglo XVII, autor de sátiras hirientes contra la sociedad de su tiempo (Bellini,p:147). El conjunto total de su obra ha sido clasificada en cuatro categorías: poesía satírica, donde pertenecen los poemas satíricos, jocosos y burlescos dirigidos contra todos los sectores de la sociedad limeña de fines del siglo XVII. Poesía religiosa y filosófico-moral, poesía amorosa y poesía de circunstancias, que abarca las poesías ocasionales sobre diversos temas de la actualidad de la época (Oviedo,p:258).

Hacia 1680 empezó a hacerse conocido en Lima por su talento satírico y sus ataques contra personajes y tipos de la sociedad limeña. En medio de la abundante poesía cortesana y académica, sabe escribir con la fuerza viva del lenguaje popular y con un humor agresivo y feroz. Era un apasionado lector de Quevedo, de quien puede considerársele el mejor discípulo que tuvo en el Perú[1].

El poema a comentar pertenece al primer grupo de la obra de Caviedes, la poesía satírica. La sátira es un género literario que adopta un modo muy peculiar de representar la realidad[2]. El satírico se sitúa en una perspectiva humana y social rigurosamente crítica cuya finalidad es censurar vicios, defectos o errores individuales o colectivos. Aquí los dos cuartetos tienen forma de receta, la receta para sobrevivir y tener éxito en la vida cortesana. Según Caviedes, para que sea alguien estimado en el palacio debe combinar los siguientes atributos: ser embustero, lisonjero, bufón, soplón, alcahuete recaudero y parlero:

Para hallar en palacio estimaciones

se ha de tener un poco de embustero,

poco y medio de infame lisonjero,

y dos pocos cabales de bufones,

tres pocos y un poquito de soplones

y cuatros de alcahuete recaudero,

cinco pocos y un mucho de parlero,

las obras censurando y las acciones.

Caviedes ofrece una visión de la vida cortesana cargada de connotaciones negativas. Sus palabras son un mortífero arsenal que combina un humorismo franco y mordaz (Oviedo,p:258). Su humor verbal es ingenioso y brillante pero carente de escrúpulos ya que para dar un buen juego de palabras no le importa la impresión que deja al lector y no le importa si mancha  su reputación como poeta.

En los tercetos hace un ataque frontal a la autoridad llamando al señor cualquiera necio que dice cosas disparatadas. Su objetivo es restaurar la verdad llamando las cosas por su nombre aun si ese nombre es una injuria (Oviedo,p:257). Hace mofa de los habitantes palaciegos que giran alrededor del virrey quienes desprecia por hipócritas porque cuanto más disparatada es la idea del señor, más fuerte es la aprobación que él recibe:

Será un amén continuo a cuanto hablare

al señor, o al virrey a quien sirviere;

y cuando más el tal disparatare,

 

aplaudir con más fuerza se requiere ;

y si con esta ganga continuare,

en palacio tendrá cuanto quisiere.

La vena satírica de su obra estribe en el lenguaje popular lo cual usa para desmitificar a la sociedad colonial y exponer sus vicios (Chang-Rodríguez,p:70). Sin embargo, detrás de la risotada cavediana hay una profunda nota de desengaño y escepticismo que es fácil de reconocer como una actitud barroca (Oviedo,p.259). En vez de simplemente lamentar el mundo tal como es, quiere cambiarlo. Caviedes, se sirve de la escritura para corregir vicios sociales y aunque el fin inmediato de su sátira es festivo y humorístico, el propósito subyacente es moralizador y quizá hasta educativo[3].


[3] http://bidi.unam.mx/libroe_2007/0749279/A17.pdf

BIBLIOGRAFÍA

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Chang-Rodríguez R., Filer Malva F.Voces de Hispanoamérica. Boston: Heinle, 2004.

Crida, Carlos. Λογοτεχνία Λατινικής Αμερικής Ι. Guía didáctica. Πάτρα: ΕΑΠ, 2002 (GD41).

Domínguez Caparrós,J. Diccionario de métrica española. Ed. Alianza, Madrid, 1999

Fox, Arturo. Latinoamérica : presente y pasado. USA, New Jersey: Prentice Hall, 1998

García Lopez, J., Historia de la Literatura Espanola, ed. Vicens Vives S.A., 1997.

Garganigo John F. Huellas de las literaturas hispanoamericanas .Upper Saddle River, New Jersey : Ed. Prentice Hall, 1997.

Oviedo, J.M. Historia de la literatura hispanoamericana 1- De los Orígenes a la Emancipación. Ed. Alianza,Madrid, 1995.

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Los temas y las características de la poesía barroca que encontramos en la obra de Sor Juana Inés de la Cruz

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Nacida en México, Sor Juana Inés de la Cruz representa la primera gran figura de la poesía hispanoamericana. Su obra lírica supone una perfecta asimilación de las corrientes poéticas del Siglo de Oro español. En sus poemas elabora tradicionales temas barrocos: el desengaño, la brevedad de la vida, los sentimientos provocados por el amor, lo efímero de lo material, el engaño de los sentidos (Chang-Rodríguez,p.76). Su obra lírica puede subdividirse en cuatro categorías: poemas religiosos, de circunstancias, de amor y discreción y poemas filosófico-morales (Oviedo,p.239). Los sonetos filosófico-morales que Sor Juana nos dejó abarcan símbolos y motivos frecuentadísimos de la literatura clásica  retomados también por el barroco: el retrato, la rosa, el tiempo, ilusión y desencanto, la vanidad del mundo (Oviedo,p.244). Sin duda alguna la poesía barroca está presente en su obra y forma el substrato de su cultura (Bellini,p.138).

En el soneto “A su retrato” el tema predominante es el paso inexorable del tiempo. En los cuartetos, el retrato, es para ella un “engaño colorido” porque cree que el arte pretende desplazar a la caduca realidad de un cuerpo que irremediablemente envejece y muere (Garganigo,p.136). Esta idea, de que lo pintado compite con lo vivo, da a lo vivo una presencia indestructible de ahí que sea “cauteloso engaño del sentido”. Color que quiere pasar por substancia y que pretende “triunfar de la vejez y del olvido” [1]. En los tercetos, el mismo artificio se contagia de la fragilidad temporal hasta quedar literalmente aniquilado en el verso final,“es cadáver, es polvo, es sombra, es nada” (Oviedo,p.244).

A continuación, temas de los cuales se ocupa la monja son la vida y la muerte. La vida, concebida como un sueño o representación teatral cuyo autor es Dios y los hombres sus actores. La muerte supone el final del espectáculo, por ello conviene descubrir lo real detrás la apariencia, ya que la muerte, destino cierto y común, es lo único real en el horizonte del ser humano (Cabrales,p.148). El soneto “A una rosa” nos da la impresión de un bodegón artístico. Un humilde trozo de la naturaleza (la rosa), se perfila sobre un fondo negro (separado de su entorno natural “desmayada  y encogida”) bajo una violenta iluminación tenebrista (su inminente muerte “de tu caduco ser das mustias señas”). Aquí la rosa representa la vida. La vida humana que es efímera y pasajera como la vida de la rosa que es breve y fugaz. “Viviendo engañas” quiere decir que nos aferramos a lo pasajero sin darnos cuenta de que nos engañamos porque la vida entraña el correr del tiempo. “Muriendo enseñas” quiere decir que la rosa nos ofrece una lección: la imagen de la muerte es rigurosa advertencia y la idea de la fugacidad de lo terreno y de la apariencia engañosa de las cosas se impone a todos con tal avasalladora fuerza que la doctrina del desengaño se convierte en el núcleo del pensamiento moral (García López,p.261).

El amor, otro tema que ocupaba la mente de sor Juana de modo pertinaz,  dio origen a varios de sus grandes poemas. En el soneto “Detente sombra” la persona amada es una ausencia  aun en la presencia: “sombra, esquivo, ilusión, ficción”. Un amante que no atiende jamás a quien le adora y provoca así el peculiar dolor de corazón dividido en dos: amar es un morir gozoso “alegre muero” o un vivir doliente “penosa vivo”[2]. En el soneto “Al que ingrato me deja” también de tema amoroso, Sor Juana se presta de un juego de palabras de Quevedo. “Al que trato de amor, hallo diamante, y soy diamante al que de amor me trata”. Hace uso de la paronomasia entre las palabras diamante y de amante, logrando así convertir el drama mental en puro dinamismo verbal, en una delicadísima música hecha de contrastes, paralelismos, ecos y reflejos (Oviedo,p.243).

Respecto a los juegos de palabras, hay otros rasgos estilísticos que Sor Juana emplea en sus poemas. En el Barroco, el mundo se contempla como una lucha de contrarios, un conflictivo dualismo producido por el desequilibrio psicológico de la época (Cabrales,p.148). Sor Juana en la redondilla “Hombres necios”, mediante las antítesis y las oposiciones, nos presenta el haz y el envés de la realidad y ataca la vanidad y las contradicciones que exhiben los hombres en su actitud hacia las mujeres (Fox,p.104): “Gravedad versus livianidad, bien vs mal, quejar vs burlar, Thais vs Lucrecia”.

Combatís su resistencia               estrofa 3
y luego, con gravedad,
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Queréis, con presunción necia,          estrofa 5
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Thais,
y en la posesión, Lucrecia.

Con el favor y desdén                       estrofa 7
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.

Su lenguaje se convierte en el elemento esencial de la creación alejándose por completo del habla corriente[3] y con alusiones a personajes tomados del mundo grecolatino, el discurso poético se ennoblece: Thais, famosa prostituta y amante de Alejandro Magno y Lucrecia, mujer honesta que se suicidó por vergüenza por ser violada (Chang-Rodríguez,p.80).

En todo lo que escribió Sor Juana Inés de la Cruz hay un acusado temple barroco, por las sutilezas del juego conceptual, erótico, lingüístico e imaginístico (Oviedo,p.238). De todas formas, el mayor logro de la monja como autora fue su predilección por temas relativos al feminismo y a la liberación de la mujer, temas insólitos dada la estricta moral religiosa predominante en el Barroco que hacía imposible que una mujer pudiera desarrollarse[4].


[3] Cabrales,p.148,152

[4] http://www.ecured.cu/index.php/Sor_Juana_In%C3%A9s_de_la_Cruz

BIBLIOGRAFÍA

Ayuso de Vicente,M.V., García Gallarín,C., y Solano Santos,S. Diccionario de términos literarios. Ed. AKAL, Madrid, 1997.

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Oviedo, J.M. Historia de la literatura hispanoamericana 1- De los Orígenes a la Emancipación. Ed. Alianza,Madrid, 1995.

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